Mar 07
Posted by sandra on Sábado Mar 7, 2009 Under vidareal
Son las dos de la tarde del sábado, llevo el pijama puesto y tengo la cama sin hacer. Obviamente mis padres no están. Y me siento genial. Puedo saborear cómo sería tener mi propia casa y no dar explicaciones de: porqué no vine a dormir a casa anoche, porqué salgo a cenar fuera entre semana o porqué no me termino la comida del plato. Pues porque me apetece, porque me apetece y porque me apetece respectivamente.
Visto desde el punto de vista de los padres, no hay mejor época que la que estoy viviendo ahora. Sin trabajar aún, con independencia suficiente y sin facturas que pagar. Sin embargo parecen no darse cuenta que ellos mismo seguramente trabajaron desde los 18 y se casaron a los 22 para poder irse de casa. Ya lo sé, eran otros tiempos. Tiempos en los que encontrar trabajo y casa era coser y cantar.
No obstante mi manera de ver las cosas es que no tengo intimidad alguna, que ya me gustaría a mi trabajar para poder irme de casa y que no tengo facturas que pagar porque no tengo un puto duro. En fin, que voy a disfrutar de tener la casa para mi sola el resto del día, aun sabiendo el día tan bueno que hace hoy.
P.D: Al final me ha salido una entrada quejica. Pero me he quedado más a gusto…
Nov 14
Posted by sandra on Viernes Nov 14, 2008 Under internet
Me gustan las camisetas que venden en Internet. Me alegra que este medio también sea aprovechado por los diseñadores (o simplemente gente con un poco de imaginación) que ya no necesitan vender sus modelos a grandes marcas para hacer que la gente los lleve. Al fin y al cabo a eso se dedica internet, no? a descentralizar los recursos.

La inmensa variedad y originalidad de los modelos que hay es la causante de que su éxito se esté extendiendo poco a poco por España también, un país en el que no se acostumbra a hacer compras por Internet. Estas camisetas “online” no las podrás encontrar en un Zara o un Bershka. He ahí la gracia.
¿Y si molan tanto porque la gente aún no se ha lanzado en masa a comprarlas? Pues fácil: por tiendas como por ejemplo nosolocamisetas.com, en donde los pedidos no se ajustan con la realidad (al fin y al cabo ese es el gran miedo que frena a la gente a comprarlas). O al menos esa es mi experiencia con esta tienda, en la que pedí la camiseta de sugus piña esperándomela (no se porqué extraña razón…) como la de la foto de la web y me llega una de un color negro inapreciablemente parecido al azul marino. Obviamente así pierde bastante la gracia.
Después de quejarme mediante email su contestación fue que el color mostrado sólo era para las camisetas de niño, las de adultos eran del color negro que me habían enviado. Su solución fue la de que la devolviese y pillara otro modelo que me gustase más, pagando yo los gastos de envío (of course) que eran 10€, (5 por la devolución y 5 por la nueva). Tuve que desestimar su amable oferta al darme cuenta que la camiseta me costaría a 30€ al final de la corrida, un 50% más cara de su precio original. En fin, una pena que paguen justos por pecadores.
(Ale, ya me he quedado a gusto!)
Oct 16
Un día soñé que encendía el televisor y me encontraba una tele mejor. Cada cadena tenía su canal de emisión y además un enlace permanente a su espacio en la web, donde podías acceder a TODA (programas, películas, series) la programación de la cadena emitida hasta el momento. Desde la tele mismo podía elegir el programa que quisiese y visualizarlo libremente con calidad HDMIy sin cortes publicitarios.
Además, desde dicha tele podía acceder a cualquier contenido de Internet, de manera que podía navegar normalmente como si de un ordenador se tratase y también ver y descargarme los videos de portales como youtube, vimeo, etc. así como visitar cualquier videoblog. Eso me hacía sentirme plenamente libre desde el sofá de mi casa. Libre y feliz.
¿Estoy imaginando demasiado, verdad?
Ago 26
Hoy he ido a uno de estos bazares chinos que salen como las setas por la ciudad a pedir una recarga para el móvil (pobre que es una, que aún va a prepago). Resulta que me la da, sigo las instrucciones que ponía y cuando ya había introducido el código me doy cuenta que es una tarjeta de llamadas internacionales. Después de la llamadita de rigor al maravilloso atención al cliente de mi compañía me confirman mis sospechas: no vale para llamadas normales. Nada más cuelgo me acuerdo de la chinita que me ha vendido la tarjeta. Bueno, de ella y de su madre, para que nos vamos a engañar. Tenía dos opciones:
1ª opción: Volver a la tienda y poner una hoja de reclamaciones. Primero, dudo que tengan, y si tienen las tendrán tan escondidas de no usarlas que no sabrán ni donde están. Segundo, no creo que me la diesen de buenas a primeras, me tocaría ponerme seria, enfadarme e incluso amenazar con llamar a la policía.
2ª opción: Seguir acordándome de la madre de la china y seguir mi camino.
Me gustaría decir que elegí la primera opción pero no ha sido así. Tenía prisa y he seguido con lo mío. ¿Por qué he hecho esto? Pues porque no hay una compensación para mi si elijo la primera opción. Es decir, si hubiese rellenado la hoja me habría, almenos, vengado desahogado, pero ya está.
En fin… mucho quejarme de los chinos y las reclamaciones pero yo no me he dado cuenta que era una tarjeta internacional! ¿Puedo ponerme una hoja de reclamaciones a mi misma?